Cuando llegamos fuimos a la oficina de turismo para informarnos de que visitar, nos atendieron muy bien y comenzamos nuestra visita, pasear por sus calles con tanta historia, ver esa muralla y estar bajo ese arco tan majestuoso fue increíble. También nos aconsejaron comer en uno de los bares del pueblo y fue un acierto, comimos varias cosas y entre ellas unas costillas a la miel que estaban buenísimas y pensé que merecía la pena probar a hacerla en casa lo primero porque están muy buenas y lo segundo porque es un plato muy asequible.
Bueno no me enrollo mas y vamos a la receta.
INGREDIENTES: (para 4 personas)
– Kilo y medio de costillas de cerdo.
– 2 patatas grandes.
– 4 cucharadas soperas de miel.
– Pimienta molida.
– Sal.
– Tomillo y Romero.
– Un cubito de caldo de verdura.
– 6 cucharadas soperas de aceite de oliva.
– 100 ml. de agua.
-100 ml. de vino blanco.
Ponemos en una fuente de horno preferiblemente de barro el aceite colocamos las costillas cortadas en trozos como mas nos guste a nosotros, ponemos las patatas en trozos grandes para que se hagan al mismo tiempo que la carne y lo salpimentamos todo.
En un recipiente ponemos a calentar el agua con el cubito de caldo, el vino y la miel lo revolvemos todo y se lo echamos a las costillas por encima y le ponemos el tomillo y el romero.
Lo introducimos al horno que tendremos precalentado a 200º arriba y abajo y colocamos la bandeja en el centro lo pondremos 80 minutos y vamos dándole la vuelta cada 20 minutos y regando con su caldo, tenemos que dejarlo bien doradito y veréis que cosa mas rica la carne se separa del hueso y queda muy tierna.
Espero que os haya gustado y lo probéis.